Prelude :

¿cuánto puede durar la felicidad ?

El tiempo de partirse el pecho

escalando el Capsacosta,

el efímero éxtasis producido

por la fuerza de la subida,

el placer de haber alcanzado

la cumbre una vez más.....

El vertiginoso relámpago del descenso,

el frenesí de una carrera desenfrenada,

el vaciarse completamente en

los últimos metros de un largo esfuerzo....

O el fuego incandescente

provocado por el amor de las caricias,

el electrizante magnetismo

de dos cuerpos que se quieren,

el fulgurante asalto

a la flor del deseo,

el crepitante palpitar

de dos respiraciones anhelantes

la frenética voluntad

de eternizar la pasión,

el desesperado intento

de agarrar en un suspiro

la perfección de un gozo

imperecedero que se va .....

© Albert 1994

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